Mi infancia fue normal e insípida hasta los momentos en que empecé a ver la vida más extendida, con ello más interesante a pesar de los profesores. No obstante, conseguí una excelente carrera, para orgullo de mis padres. Mis mejores amigos siempre estaban en
nuestros momentos de reunión, en el deporte y cómo no, en la admiración por las niñas que nos aplaudían.